ENSAYO
LOS NIVELES DE
COMPRENSIÓN
Fredy
Figueroa Samaniego
TAREA: ENSAYO SOBRE LOS
NIVELES DE COMPRENSIÒN
FECHA: 11 DE SEPTIEMBRE 2013
EDUCACIÓN PROFUNDAMENTE LIBERADORA
I.
EL
PLANTEAMIENTO:
EL PROBLEMA y LA TESIS
Si
miramos a nuestro alrededor, podremos observar la forma como se encuentran afectados
las personas, los grupos y las instituciones, por una creciente deshumanización
y desorientación. La juventud,
especialmente, es una de las muestras más crudas demostraciones del sin
sentido, manifiesto en el aumento del número de adolescentes envueltos en
consumo de drogas, delincuencia, adolescentes embarazadas, desinterés frente al
estudio; en suma, juventud desintegrada como ser humano, desintegradas sus
esferas afectivas, intelectivas, volitivas y espirituales. Del mismo modo y como causa inmediata de lo
anterior, la familia, institución principal de la sociedad, se encuentra desintegrada, en ella se violentan los
derechos de unos y otros, se construyen mitos, estereotipos; se construyen
“individualidades”. Existe
discriminación, no solo racial, sino también económica, religiosa. En fin, vivimos una época de crisis, en donde
la educación debe asumir el rol que
le corresponde, humanizar y por tanto, liberar al ser humano. Liberar de las ataduras mentales que fueron
impuestas y que llevamos como arrastre, como producto de un sistema
socio-económico y político deshumanizante, alienante, esclavizante, que
convirtió al ser humano en un consumista insaciable y al mundo en una “enorme
mamadera”, como lo señala Erick Fromm
(1992). La educación tiene que ayudar a las personas a
encontrar el sentido. Por tanto, la educación en este siglo XXI, tiene que
ser profundamente liberadora y creemos que una educación profundamente
liberadora solo puede ser tal, desde el desarrollo de la comprensión.
II.
LA
DISCUSIÓN:
LOS APORTES PARA LA
COMPRENSIÓN
Las
preguntas que saltan en este momento son: ¿Cómo desarrollar la comprensión? ¿Qué es la comprensión? ¿Todos comprendemos de
la misma manera? ¿Todos podemos llegar a las mismas comprensiones? ¿Qué significa que comprendimos? ¿Qué hace
que unas personas comprendan más y otras menos?
No pretenderé responder todas estas preguntas, tan solo compartiré
algunas ideas sueltas que desde mi limitada experiencia y pequeñas lecturas en
torno a la educación, me surgen este momento en torno a la comprensión.
Empezaré
por reconocer que la educación es un acto de humanización, es hacer al ser
humano más humano; por lo tanto, busca el desarrollo integral del ser humano;
en ese sentido, compartimos los criterios de David Perkins, cuando
afirma que hay que educar para la comprensión.
Actualmente, el enfoque educativo está centrado en los conocimientos
como algo acabado, sagrado que debe ser retenido, memorizado y repetido, lo
cual muchas veces es logrado por el sistema, lamentablemente a costa de un
inevitable cercenamiento de la “habilidad
de pensar y actuar flexiblemente” lo que en suma es la comprensión.
Si
lo pensamos dialécticamente, diríamos que el ser humano va desarrollando
armónicamente sus potencialidades cognitivas, afectivas y volitivas, cuando va de
comprensión en comprensión dando saltos cualitativos en su conciencia y sus
desempeños. No será el 9 o el 10, lo
que ha de interesar a un docente, ni se conformará con la ilusión de que sus
estudiantes le han comprendido con el solo hecho de que le traen un deber o le
responden con acierto el 90 % de las preguntas de un examen. No nos hemos de conformar sino, hasta que
estemos plenamente seguros de que el estudiantado alcanzó sus comprensiones.
III.
LA PROPUESTA PARA LA
ACCIÓN
RESPETAR LOS
NIVELES DE COMPRENSIÓN Y DESARROLLARLOS
Pensemos por un momento que para desarrollar la comprensión,
estamos claros y que es cosa sencilla.
Sin embargo, poco conocemos de las nuevas tendencias y análisis que
sobre ella se están vertiendo en la actualidad. Cito por ejemplo, los cuatro niveles de
lectura de los que se menciona por
ejemplo en el libro “La Enseñanza para la Comprensión. Vinculación entre la
investigación y la práctica” coordinado por Martha Stone Wiske, en el que claramente se especifica cada uno
de ellos, pero aclarando que la comprensión o el nivel de comprensión se
observa en los desempeños y por lo tanto se habla de:
Desempeño de comprensión
ingenua,
que sería el más limitado, el que se queda en lo meramente intuitivo, solo
capta lo más visible, los estudiantes no alcanzan a ver relación alguna entre
lo que aprenden en la escuela y su vida cotidiana; no son conscientes del para qué y los usos
del conocimiento. Es un nivel
dependiente, sumiso, superficial.
Desempeños de comprensión
de principiantes, los cuales se muestran en el manejo de rituales y actitudes
mecánicas y que dependen de una
validación externa más que de criterios racionalmente consensuados. No logran
llegar más allá de manejar algunos conceptos, casi siempre, tergiversados, pues
no tienen mayor claridad al no establecer relaciones entre las ideas.
Desempeños de comprensión
de aprendiz, refleja un nivel en el que ya se maneja de manera flexible
conceptos, se observa la construcción de conocimientos como algo complejo que
sigue procedimientos y criterios usados por expertos. La comprensión de aprendiz
es la de quién demuestra una expresión y comunicación del conocimiento
flexible.
Finalmente, desempeños de
comprensión de maestría, que es en el que predomina la creatividad, la
actitud crítica, se mueve todo en torno a premisas, argumentaciones, creatividad,
capacidad para trabajar de forma Meta cognitiva, interdisciplinaria. Diríamos que es el nivel esperado.
IV.
LA CONCLUSIÓN
Entender estos niveles, su importancia y utilidad en la práctica
docente, no solo es un reto, sino que es una imperiosa necesidad. A ello se bebe resaltar, la importancia que
en ello tiene las emociones o vida afectiva en el ser humano. Ningún nivel de comprensión se puede
conseguir si hay sufrimiento, si prima el sinsentido. Solo es posible comprender y mostrar lo que comprendemos
en los desempeños, si se es feliz, si se disfruta cada momento de aprendizaje,
si miramos en los contenidos más que un fin en sí mismos, un elemento del todo
curricular que se vuelven aprendizajes cuando nos son útiles y tenemos la
posibilidad de emplearlos en nuestra vida para resolver problemas
concretos. Pues hacia allá debemos ir y
apostarle a una educación liberadora, hecha desde la comprensión, lo cual sí es
posible. Debemos superar el paradigma
de escuelas para la producción, sin que ello no sea valorado en su real
dimensión, pero el ser humano es algo más que una máquina para producir, es una
intención transformadora de su vida y del mundo. Creemos en la intencionalidad como la esencia
de lo humano. En ese sentido la escuela
que viene del industrialismo ya es obsoleta para un mundo globalizado.
Dieterich y Chomsky hacen una interesante referencia cuando dicen:
“Gran parte del sistema educativo está
diseñado para la obediencia
y la pasividad, para impedir que las
personas sean independientes y creativas”
(en “La Sociedad Global”).
Vamos pues, en una nueva dirección, dejemos el miedo de ser
libres, y asumamos la responsabilidad de hacer bien las cosas como educadores.
Septiembre
2013